Infecciones vaginales: vulvovaginitis infantil

La correcta higiene íntima de la niña ayuda a prevenirlas

 
         
    La vulvovaginitis o vaginitis corresponde a un proceso inflamatorio de la vulva y la vagina que se acompaña de flujo.

Se caracteriza por una secreción maloliente de color marrón verdoso y por la irritación de la abertura de los labios y la vagina.

Se da en mujeres en la infancia y la posmenopausia, cuando  los niveles de hormonas esteroideas son muy bajos, y por tanto no se encuentran lactobacilos acidóficos (gérmenes residentes responsables de mantener la acidez vaginal) y el pH vaginal es mucho mas básico.

La vulvovaginitis infantil afecta aproximadamente a un 86% de las niñas entre los 2 y 7 años.
  Infecciones vaginales: vulvovaginitis infantil
       
 
 
 

Causas de la vulvovaginitis

 
La vulvovaginitis es una infección cuya causa puede ser específica (por un agente particular) o inespecífica (por microorganismos no patógenos que atacan la vagina por hábitos higiénicos inapropiados), o causadas por la presencia de cuerpos extraños. Para diferenciarlas es necesario identificar las características del flujo y otros síntomas que lo acompañen.
 
Las vulvovaginitis infantiles más frecuentes son las inespecíficas, causadas por microorganismos que viven normalmente en nuestro organismo:
     
  Los gérmenes pueden ser llevados a través de las manos de la niña desde la nariz, la boca o la zona anal a la zona genital.
     
  Otras veces son causadas por microorganismos que forman parte de la flora vaginal, pero que bajo ciertas condiciones ambientales (como el cambio de pH en la vagina) proliferan y producen infección.
     
  También hay microorganismos no residentes de la flora vaginal que pueden llegar la colonizarla mediante arrastre desde el ano. La mayoría de las ocasiones es debido a malos hábitos de higiene después de defecar, ya que se limpian de atrás para adelante (del ano a la vulva), dejando excrementos en su vulva.
     
 
Las vulvovaginitis específicas corresponden a aquellos casos en que se obtienen gérmenes de patogenicidad conocida de origen respiratorio, entérico.
 
 
     
  Las niñas más pequeñas suelen descubrir sus genitales, o se introducen de manera accidental cuerpos extraños. Por tanto, ante la presencia de una secreción persistente de mal olor, a veces sanguinolenta que fluctúa con los tratamientos antibióticos sin desaparecer totalmente, se debe sospechar la presencia de un cuerpo extraño en la vagina (lo más frecuente son restos de papel higiénico).  
     
 
 
 

Factores de riesgo de la vulvovaginitis

       
•    En las niñas la cercanía del ano y la vagina es mayor, y las estructuras que ejercen un papel protector en la mujer adulta (los labios menores, los labios mayores y el vello púbico) se encuentran subdesarrolladas, lo que permite el paso de microorganismos entéricos a la vagina. Además, el ph vaginal básico (7,2 – 8) contribuye a la proliferación de microorganismos de la flora residente.   Factores de riesgo de la vulvoganitis
     
•    La obesidad, la ropa ajustada, la ropa de material sintético y la higiene inadecuada favorecen la aparición de infecciones, ya que aumentan la humedad a nivel genital y muchos de los organismos que causan infecciones prosperan en ambientes cálidos, húmedos y oscuros  
   
•    Ciertas sustancias químicas que se encuentran en los jabones y perfumes favorecen la aparición de vulvovaginitis por el cambio de pH que producen a este nivel.
    
•    El uso de antibióticos puede conducir a infecciones por hongos, destruyendo las bacterias antimicóticas normales que habitan la vagina. Las infecciones por hongos levaduriformes por lo general producen prurito genital y un flujo vaginal blanco y espeso.
    
•    Los traumatismos, la coexistencia con otras infecciones, un estado de inmunodeficiencia, la presencia de diabetes (causa importante de vulvovaginitis micótica) y algunas enfermedades dérmicas también son factores predisponentes.
   
   
 

Síntomas de la vulvoganitis en niñas

   
Flujo vaginal, que aumenta considerablemente en las infecciones vaginales, constituyendo el síntoma principal. Sus características (color, textura, viscosidad y olor) son muy útiles para establecer el diagnóstico de las infecciones vaginales, aunque es necesario realizar una toma de muestra de este flujo para realizar un diagnóstico preciso.
   
Mal olor vaginal.
   
Irritación y picazón en el área genital.
   
Inflamación (irritación, enrojecimiento e hinchazón) de los labios mayores, labios menores o zona perineal.
   
Molestia o ardor al orinar (en estos casos la niña no tiene urgencia para hacer pis, ni orina muy frecuentemente).
     
     
     
     

Hábitos saludables para la zona genital infantil

     
Higiene    
      Higiene zona genital infantil
Mejorar la higiene genital y perineal en las niñas, lavando la zona con agua y jabón que mantenga el pH y que no dañe la flora vaginal normal, como Zelesse.  
   
Evitar el contacto con agentes irritantes: jabones perfumados, desodorantes, etc.
   
Realizar el aseo de la zona genital sin usar talco, ya que éste puede ocasionar irritación de la vulva.
   
Utilizar algún producto adecuado para la higiene genital que no altere el pH ni la flora vaginal normal.
   
   
Lavar muy bien las manos antes y después de ir al baño, y llevar las uñas cortas y limpias.
   
Enseñar a orinar a la niña con las rodillas separadas y la forma adecuada de limpiar la zona genital (deben limpiarse siempre de delante hacia atrás para evitar introducir bacterias de la zona del recto a la de la vagina)
   
Ropa
   
Utilizar ropa interior de algodón.
   
Evitar la ropa interior muy ajustada y poco transpirable como las fibras sintéticas.
   
Otros
   
Acudir al pediatra en caso de notar flujo anormal, prurito, escozor, sequedad o olor al orinar.