Infecciones vaginales en la mujer

Mecanismos de defensa de la zona íntima

 
Infecciones vaginales en la mujer   La vagina es una cavidad abierta al exterior,  fundamental en el proceso de reproducción humano.

Es una puerta de entrada y salida del organismo y por ello es especialmente sensible a los cambios e invasiones de gérmenes. Está compuesta por tres capas: una mucosa, una muscular y otra de tejido conjuntivo, todas ellas regadas por multitud de vasos sanguíneos.

El epitelio de la vagina  es capaz de absorber sustancias y, además, se descama y se renueva continuamente, lo que le permite esquivar la colonización de microorganismos. En la flora vaginal existen especies diferentes de bacterias, pero la más frecuente se llama lactobacilos (Lactobacillus) o bacteria del ácido láctico.

Su misión es degradar el glucógeno vaginal, trasformándolo en glucosa y ácido láctico. He aquí el porqué de la acidez vaginal, que ejerce su función de barrera contra el desarrollo de gérmenes y microbios.
     
También la secreción de moco vaginal actúa de filtro frente a infecciones. El flujo vaginal está compuesto por secreciones de la propia vagina, células exfoliadas de toda la zona, moco cervical y líquidos procedentes del endometrio.
 
 
     
  Durante los años fértiles de la mujer, dicho flujo es una secreción blanca, lechosa, producto en gran medida de la renovación celular, y ejerce una función protectora frente a las infecciones.  
     
     
 

Microorganismos más frecuentes

     
     
 

Bacterias

 
     
  •    Lactobacillus spp.  
  •    Streptococcus spp.  
  •    Enterococcus spp.  
  •    Gardnerella vaginalis, etc.  
       
 

Hongos

 
       
  •    Candida albicans (hongo levaduriforme)  
       
  El Lactobacillus más importante es el bacilo de Döderlein ya que cumple una función fundamental para la regulación del ecosistema vaginal. Hay de 10 a 100 millones por cada gramo de fluido, esto hace que otras bacterias y hongos compitan por el mismo espacio. Además metaboliza el glucógeno y lo transforma en ácido láctico y otros productos que inhiben el crecimiento bacteriano previniendo así infecciones vaginales.  
       
       
 
 
 

Defensa vaginal natural

 
Para prevenir infecciones, la vagina cuenta con los siguientes mecanismos de defensa naturales:
 
  •    Barrera física
  •    Barrera química o inmunológica
  •    Flora endógena
     
La barrera física no es más que la compuesta por las capas celulares superpuestas (normalmente hay unas 40) que, al descamarse en su proceso de renovación y regeneración, arrastran de forma mecánica los microorganismos que encuentren a su paso.
 
Los anticuerpos que se encuentran en la mucosa vaginal son de dos tipos: inespecíficos y específicos. Los anticuerpos inespecíficos son del tipo IgA y se encargan de identificar y eliminar a todos los antígenos que se encuentren en la mucosa. Los específicos son del tipo IgG y se secretan exclusivamente para cada tipo de antígeno.
 
La flora endógena (bacilo de Döderlein) hace que haya una competencia por el espacio y la formación de ácido láctico produciendo una disminución del pH vaginal que impide el crecimiento de ciertas bacterias patógenas.